¡Verdes venenos!¡Yerbas letales
de Paraísos Artificiales!
A todos vence la marihuana,
que da la ciencia del Ramayana.
¡Oh! Marihuana, verde neumónica,
cannabis índica et babilónica.
Abres el sésamo de la alegría,
cáñamo verde, kif de Turquía.
Yerba del Viejo de la Montaña,
el Santo Oficio te halló en España.
Yerba que inicias a los faquires,
llena de goces y Díes Ires.
¡Verde esmeralda -loa el poeta
persa- tu verde vistió el profeta!
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lunes, 8 de abril de 2013
Ramón del Valle-Inclán, Luces de Bohemia
MAX: Latino, ya no puedo gritar... ¡Me muero de rabia!... Estoy
mascando ortigas. Ese muerto sabía su fin... No le asustaba, pero temía
el tormento... La Leyenda Negra, en estos días menguados, es la Historia
de España. Nuestra vida es un círculo dantesco. Rabia y vergüenza. Me
muero de hambre, satisfecho de no haber llevado una triste velilla en la
trágica mojiganga. ¿Has oído los comentarios de esa gente, viejo
canalla? Tú eres como ellos. Peor que ellos, porque no tienes una peseta
y propagas la mala literatura, por entregas. Latino, vil corredor de
aventuras insulsas, llévame al Viaducto. Te invito a regenerarte con un
vuelo.
DON LATINO: ¡Max, no te pongas estupendo!
DON LATINO: ¡Max, no te pongas estupendo!
jueves, 28 de marzo de 2013
Fragmento de teatro
Max: ¡Recémosle un Requiem! Aquí los puritanos de conducta son los demagogos de la extrema izquierda. Acaso nuevos cristianos, pero todavía sin saberlo.
Ramón del Valle-Inclán, Luces de Bohemia
Ramón del Valle-Inclán, Luces de Bohemia
viernes, 22 de marzo de 2013
LA PIPA DE KIF - Ramón del Valle-Inclán,
Mis sentidos tornan a ser infantiles,
tiene el mundo una gracia matinal,
mis sentidos como gayos tamboriles
cantan en la entraña del azul cristal.
Con rítmicos saltos plenos de alegría,
cabalga en el humo de mi pipa Puk,
su risa en la entraña délfica del día
mueve el ritmo órfico amado de Gluk.
Alumbran mi copta conciencia hipostática
las míticas luces de un indo avatar,
que muda mi vieja sonrisa socrática
en la risa joven del Numen Solar.
Divino penacho de la frente triste,
en mi pipa el humo da su grito azul,
mi sangre gozosa claridad asiste
si quemo la Verde Yerba de Estambul.
Voluta de humo, vágula cimera,
tú eres en mi frente la última ilusión
de aquella riente, niña Primavera
que movió la rosa de mi corazón.
Niña Primavera, dueña de los linos
celestes, Princesa Corazón de Abril,
peregrina siempre sobre mis caminos
mundanos. Tú eres mi «spirto gentil».
¡Y jamás le nieguen tus cabellos de oro
jarcias a mi barca, toda de cristal,
la barca fragante que guarda el tesoro
de aromas y gemas de un cuento oriental!
El ritmo del orbe en mi ritmo asumo,
cuando por ti quemo la Pipa de Kif,
y llegas mecida en la onda del humo
azul, que te evoca como un «leit-motif».
Tu luz es la esencia del canto que invoca
la Aurora vestida de rosado tul,
el divino canto que no tiene boca
y el amor provoca con su voz azul.
¡Encendida rosa! ¡Encendido toro!
¡Encendidos números que rimó Platón!
¡Encendidas normas por donde va el coro
del mundo: está el mundo en mi corazón!
Si tú me abandonas, gracia del hachic,
me embozo en la capa y apago la luz.
Ya puede tentarme la Reina del Chic:
no dejo la capa y le hago la +.
tiene el mundo una gracia matinal,
mis sentidos como gayos tamboriles
cantan en la entraña del azul cristal.
Con rítmicos saltos plenos de alegría,
cabalga en el humo de mi pipa Puk,
su risa en la entraña délfica del día
mueve el ritmo órfico amado de Gluk.
Alumbran mi copta conciencia hipostática
las míticas luces de un indo avatar,
que muda mi vieja sonrisa socrática
en la risa joven del Numen Solar.
Divino penacho de la frente triste,
en mi pipa el humo da su grito azul,
mi sangre gozosa claridad asiste
si quemo la Verde Yerba de Estambul.
Voluta de humo, vágula cimera,
tú eres en mi frente la última ilusión
de aquella riente, niña Primavera
que movió la rosa de mi corazón.
Niña Primavera, dueña de los linos
celestes, Princesa Corazón de Abril,
peregrina siempre sobre mis caminos
mundanos. Tú eres mi «spirto gentil».
¡Y jamás le nieguen tus cabellos de oro
jarcias a mi barca, toda de cristal,
la barca fragante que guarda el tesoro
de aromas y gemas de un cuento oriental!
El ritmo del orbe en mi ritmo asumo,
cuando por ti quemo la Pipa de Kif,
y llegas mecida en la onda del humo
azul, que te evoca como un «leit-motif».
Tu luz es la esencia del canto que invoca
la Aurora vestida de rosado tul,
el divino canto que no tiene boca
y el amor provoca con su voz azul.
¡Encendida rosa! ¡Encendido toro!
¡Encendidos números que rimó Platón!
¡Encendidas normas por donde va el coro
del mundo: está el mundo en mi corazón!
Si tú me abandonas, gracia del hachic,
me embozo en la capa y apago la luz.
Ya puede tentarme la Reina del Chic:
no dejo la capa y le hago la +.
Luces de Bohemia
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